Si hay algo que repetimos a nuestros pacientes constantemente en las clínicas es la importancia de sanear nuestra boca antes de comenzar cualquier tratamiento. Si esto no ocurre pueden aparecer diversas complicaciones o patologías orales durante o después de cada tratamiento, como pueden ser las caries, gingivitis o periodontitis. Una limpieza dental profesional es la solución perfecta, garantizando unos mejores resultados en los tratamientos.

Además, este tipo de limpieza es una de las intervenciones orales más sencillas que se pueden realizar, siempre y cuando respetemos una serie de pasos y sea realizada con el tiempo y la dedicación adecuados para lograr los objetivos marcados.

Exploración.
El primer paso es comprobar el estado en el que se encuentran los dientes y encías. Aquí podemos detectar si existe alguna patología como sarro, placa bacteriana, pequeñas hemorragias o gingivitis, así como la posible movilidad de alguna de las piezas dentales. En este punto también el doctor aconseja cómo realizar una correcta limpieza bucal en el día a día explicando la técnica de cepillado, qué cepillos son los más adecuados para cada paciente o cuándo usar hilo dental.

Eliminación del sarro.
El sarro, es decir, la placa bacteriana que se ha endurecido sobre los dientes, se retira con una punta de ultrasonidos específica para ello (como la de la imagen). Posteriormente, cuando se logra retirar toda la placa de encima de las encía (supragingival) es momento de retirar los depósitos subgingivales (por debajo de la línea de las encías y que no son visibles. Esta parte es muy importante, pues no somos conscientes de que existe placa que avanza por nuestros dientes y no supone una alerta para acudir al dentista.

Pulir piezas dentales.
Finalmente, el especialista rematará la limpieza dental profesional puliendo la superficie de los dientes para que quede totalmente lisa y se eliminen las manchas del esmalte dental (normalmente procedentes del tabaco, vino, café, infusiones, etc.). Para ello se utiliza una copa de goma o bien unos cepillos especiales junto a una pasta especial para el pulido.

No debemos de olvidar que hay que acudir regularmente al dentista para ver si es necesaria una limpieza más a fondo como la que acabamos de describir y complementaria a nuestra limpieza diaria, aunque cada persona tiene un estado bucal diferente y puede requerir algún tipo de tratamiento diferente a la limpieza bucal profesional para tener una salud bucodental óptima.