Aquellos que sufran o conozcan a alguien que haya seguido o siga un tratamiento contra el cáncer sabe de los efectos secundarios que provocan sus tratamientos. El más común quizás sea el que nos ocupa, la mucositis oral, que es provocada fundamentalmente por los tratamientos de quimioterapia o de radioterapia. En este último caso, esta sintomatología afecta al 100% de los pacientes que sufren cáncer de cabeza y cuello, mientras que en el caso de la quimioterapia afecta al 40% (según datos facilitados por Cancer.net).

¿En qué consiste exactamente la mucositis oral? Se trata de una inflamación de los tejidos de la boca y la garganta que puede llegar a generar úlceras y llagas muy dolorosas. La curación puede llevar entre 2 y 4 semanas en el caso de la quimioterapia y sana por sí sola; para pacientes de radioterapia es un poco más, de 6 a 8 semanas, dependiendo de la duración del tratamiento.

La clave: Cuidar la boca

Existen una serie de medidas que pueden evitar que las inflamaciones terminen en dolorosas llagas que hagan más penoso el tratamiento contra el cáncer. La principal es tener una boca sana, libre de bacterias que puedan causar una infección que, en determinados casos pueda incluso extenderse a otras partes del cuerpo. Para evitarlo podemos seguir una serie de medias:

  • Seguir estrictamente el cepillado de dientes de 2-3 minutos entre 2 y 3 veces al día.
  • Por la sensibilidad que tiene la zona provocada por la quimioterapia o radioterapia, es conveniente usar un cepillo de cerdas suaves que no aumenten la inflamación que pueda haber.
  • Uso de hilo dental (con suavidad) para asegurar que no quede ningún resto de comida que pueda provocar acumulación de placa y bacterias.
  • Si la pasta de dientes provoca sensibilidad como alternativa se puede usar una cucharada de sal mezclada en un litro de agua.
  • No utilizar colutorios que contengan alcohol.
  • Evitar el uso de prótesis dental en la medida de lo posible, pues el roce con las encías puede provocar úlceras en las mismas.
  • Hidratación bien a través de agua o incluso con productos específicos para tal fin aplicables en los labios, una zona que fácilmente se reseca. Masticar chicle estimula las glándulas salivales y consiguen mantener la boca húmeda.

 

Fuente | Cancer.net