Se ha convertido en un clásico: Iniciamos nuestra rutina diaria de limpieza bucal con el cepillo, la pasta dental, hilo dental y colutorio. Limpiamos con esmero los dientes frontales, las muelas, utilizamos con cuidado el hilo dental para apurar aquellas partes menos accesibles y finalmente nos enjuagamos la boca con un colutorio. ¿Y la lengua? En la mayoría de ocasiones no le prestamos ninguna atención, habitualmente por desconocimiento, pero resulta de vital importancia prestarle la misma dedicación que a nuestros dientes si queremos mantener una buena salud bucodental.

Su particular anatomía, compuesta por surcos y fisuras, hace más complicada su limpieza al no ser lisa y la convierte en un foco permanente para que se acumule biofilm bucal (formado por bacterias principalmente) y que es responsable del mal aliento. Se forma una característica capa de color blanco, siendo las del tercio posterior las responsables de la halitosis (mal aliento). Por tanto, la limpieza de la lengua es de vital importancia para su aparición y la de otras enfermedades como la caries, la xerostomía (boca seca) y enfermedades periodontales.

Cómo mantener la lengua limpia

El aspecto natural y sano de la lengua es de color rosado, no blanco. Para recuperar o mantener este aspecto hay diferentes métodos o técnicas muy sencillos de emplear y que no implican una gran dificultad. Pero debemos de conocerlos para ponerlos en práctica:

  • Limpiador o rasgador lingual: Un instrumento diseñado específicamente para la lengua y eliminar eficazmente los restos de la parte posterior de su dorso. Su modo de empleo consiste en raspar suavemente la lengua desde la parte más profunda hasta el exterior (la boca) y hacerlo en repetidas ocasiones, sin olvidarnos de hacerlo en los dos lados de la lengua. A continuación basta con enjuagarnos con agua al menos dos veces.
  • Cepillos interproximales y cepillos de dientes con limpiador lingual, que en ocasiones se encuentra en la parte contraria a donde están las cerdas del cepillo. Incluso los cepillos con cabezal intercambiable ofrecen la opción de un cabezal que actúa como limpiador lingual. En cualquier caso, podemos utilizar el cepillo de toda la vida para raspar en la lengua y eliminar el biofilm que se acumula, aunque no sean tan eficaces.
  • Colutorio: Debe utilizarse como complemento a los anteriores, para dejar la superficie de la lengua lo más saneada posible.