Que en nuestra cocina el ajo es muchas veces uno de los principales protagonistas que le da ese toque tan único y especial difícil de conseguir es un hecho indiscutible, tan indiscutible como su singular perfume.
La sensación y el regusto que dejan sus aceites impregnan la boca muy fuertemente afectando nuestro aliento. Por ello el ajo tiene sus detractores y sus amantes. Si no le temes al ajo te dejamos unas recetas simples y fáciles para que lo disfrutes en su esencia y con toda pasión.

Aceite de ajo.
Pela una cabeza de ajo con al menos seis dientes, trocéalos lo más pequeño que puedas e introdúcelos en medio litro de aceite de oliva virgen de primera prensada en frío.
Dejarlos macerar en el aceite durante 10 días aproximadamente, al cabo de ese tiempo cuela y tendrás un delicioso aceite con todo el sabor del ajo.

Ali Oli.
El alioli es sencillamente una mayonesa con sabor a ajo que tiene sus secretos: el principal no mover la batidora hasta que quede espeso.
Para hacerlo necesitarás dos dientes de ajo, un vaso y medio de aceite de girasol, unas gotas de vinagre, un huevo, un pellizco de sal y un poquito de perejil picado.
Todo esto lo colocas en el vaso de la túrmix y le das hasta que espese sin mover la túrmix. Una vez consigas la consistencia de mayonesa lo colocas dentro de la nevera tapado para conservar y usar cuando quieras.

Alineo provenzal.
Esta es una mezcla bastante conocida pero poco difundida en nuestro país. Se trata de una mezcla de ajo, perejil, aceite y algo de sal.
Queda estupenda con tostadas, con patatas al horno o fritas o refregada en un pollo asado al horno.
El secreto aquí es trocear lo más pequeño que puedas tres dientes de ajo, picar tres cucharadas de perejil, agregar dos pellizcos de sal y todo esto colocarlo a macerar en 240 ml de aceite de oliva. Obtendrás una especie de pasta para usar en tus preparaciones de cocina.

Láminas crujientes de ajo.
Seguramente muchas veces hayas visto que cuando te sirven un pescado lo acompañan de pequeñas láminas doradas muy apetecibles visualmente y crujientes cuando te la llevas a la boca.
Pues ahora ya sabrás cómo se hacen. Coge una taza e introduce aceite de oliva hasta la mitad. Corta dos ajos en láminas lo más finas que puedas y agrégarlos a la taza que contiene el aceite. Tres minutos de microondas al máximo y obtendrás las láminas de ajo.

Ajos encurtiudos.
150 gramos de dientes de ajo, 400 cl de agua y 1 cucharadita de sal es todo lo que necesitas para disfrutar de comerte enteros los ajos sin toda la potencia que en general tienen.
Todo esto lo colocas al microondas al máximo durante 5 minutos y lo retiras y cuelas.
100 cl de vinagre, 100 de agua y una cucharadita de sal es el entorno donde deberás conservarlos durante al menos un día para que estén listos para disfrutar.