Al igual que ocurre con nuestros dientes, que debemos de limpiarlos al menos 2-3 veces cada día, lo mismo debemos de hacer con nuestros retenedores dentales. Por eso es importante saber cómo limpiar tu retenedor dental y saber cuándo. Sin embargo, la realidad es que muchos pacientes que usan retenedores para afianzar sus tratamientos pasan largos periodos de tiempo entre una limpieza y otra de sus retenedores.

La mismas bacterias que crecen en nuestros dientes y nos provocan diferentes infecciones, también puede aparecer en nuestros retenedores si no tomamos las precauciones adecuadas. Desde la clínica dental, y el ortodoncista en particular, se insiste en concienciar sobre esta necesidad y se recomiendan diversas alternativas para que nuestros retenedores estén en perfecto estado:

  1. Agua: No es la solución definitiva, pero beber agua de forma regular, a la vez que saludable, evita el crecimiento excesivo de las bacterias y ayuda a tener una boca seca, relacionada con las caries dentales. El retenedor debe estar ligeramente humedecido para que no dañe con su roce.

Las bebidas azucaradas no son buenas para el retenedor (al igual que para los dientes), por lo que conviene quitar el retenedor antes de tomarlas.

  1. Pasta de dientes: Cuando nos cepillamos los dientes también debemos limpiar el retenedor con un cepillo de cuerdas suaves y una crema dental no blanqueadora. A continuación hay que aclararlo con agua abundante.
  2. Como alternativa o complemento al punto anterior, existen limpiadores específicos de retenedores que se pueden utilizar de vez en cuando. Se sitúa el retenedor en una taza con agua hasta que lo cubra. El limpiador hará su efecto durante 15-20 minutos.
    También puede servir hacer el mismo proceso pero sumergiendo el retenedor bajo un colutorio o enjuagues bucales no alcohólicos para no dañar el material.
  3. Otras alternativas: El bicarbonato de sodio es un desinfectante seguro y muy fácil de usar. Consigue eliminar o que aparezca el típico color amarilleado.
    El vinagre blanco también puede ser muy útil para limpiar tu retenedor. Es un desinfectante suave que puede eliminar olores y residuos. Sobre un recipiente hay que verter la mitad de agua caliente y la mitad de vinagre blanco, y a continuación depositar el retenedor durante 20 minutos. Te puedes ayudar de un cepillo suave para apurar la limpieza y luego aclarar con agua fría.

Sea cual sea el método empleado, lo importante es concienciarse de la importancia de limpiar diariamente el retenedor. Hay diversos signos que nos indican que debemos actuar: cuando tiene un olor no habitual, cuando hay una película de partículas sobre el material, cuando se ven manchas o, incluso cuando vemos motas de color blanco. Todo por una mejor salud bucodental.