Casi todos lo hemos sentido alguna vez. Es como una mezcla entre una punzada y un escalofrío repentino que recorre la boca y se nos queda clavado. Habitualmente desaparece tan rápido como ha llegado, pero ese dolor, que normalmente aparece cuando tomamos bebidas frías o calientes o bien algo dulce, nos está diciendo muchas cosas, pero sobre todo que tenemos sensibilidad dentaria, un problema común que compartimos con el 33% de la población.

Cada pieza dental está formada por un nervio en la parte más profunda, dentina y sobre ésta un esmalte. Cuando la dentina queda expuesta y sufre cambios de presión, podemos sufrir sensibilidad dental por diferentes motivos. En este post nos vamos centrar en estas dos causas:

Apiñamiento de piezas dentales

El apiñamiento de las piezas dentales es un problema muy habitual que se soluciona con tratamientos de ortodoncia. La posición no natural de muchas piezas provoca que los dientes y las raíces de esas piezas choquen y se produzcan movimientos que terminan provocando problemas de sensibilidad. Éstos, si no se pone remedio, se pueden prolongar en el tiempo.

Pero la sensibilidad propiamente dicha viene por el incremento del riesgo de sufrir una caries o una enfermedad periodontal. La limpieza de ciertas zonas se convierte en una tarea realmente difícil y se favorece enormemente la retención de placa bacteriana en los dientes (causa directa de la caries si no se elimina a tiempo). Por tanto, las caries en sí mismas, ya sea por apiñamiento o por falta de higiene, son una de las causas principales para la aparición de sensibilidad dental.

Retracción gingival, exposición radicular

Debido al desgaste del tejido de la encía se puede producir una retracción de la misma, por lo que poco a poco las piezas dentales e incluso la propia raíz (exposición radicular) van quedando expuestas. Es fácilmente identificable, pues se produce de forma gradual y paulatinamente puede ir apareciendo la sensibilidad dental. Ésta viene causada principalmente por la ausencia de esmalte en las partes del diente que antes estaban ocultas tras la encía y no están protegidas.

Esta retracción gingival (encía) puede venir por diversas causas que trataremos en otro post, pero cuando detectamos que se ha producido esta recesión hay que acudir al dentista. Los síntomas pueden ser por la sensibilidad dental o bien porque tenemos la sensación de tener dientes más grandes.

Aunque aquí no hemos hablado de las soluciones o tratamiento de estas causas para evitar que tengamos sensibilidad dental, todo se reduce en tener un buena (y diaria) higiene dental combinada con las revisiones periódicas en la clínica dental. Así lograremos evitar esas molestias en la boca y que se produzca alguna enfermedad dental.