Pintarse los labios es uno de los trucos más sencillos de belleza para estar mona en un pispás y desplegar tu arma secreta: la sonrisa. Desde elegante a simple, de seductora a comehombres, cada color, tono y brillo del pintalabios te reflejan y cuentan cómo estás.
Las tonalidades más vivas harán que tus dientes contrasten al máximo con tus labios y las más pasteles, que se fundan con ellos.
Depende de ti cuánto quieras «enseñar tus dientes», así que dado el truco del color y el contraste, pasamos a tener en cuenta el tono del esmalte.No todas nacemos con los dientes blancos. La genética, la edad y el consumo de ciertos alimentos que manchan paulatinamente los dientes, hacen que éstos varíen su color. Si bien los blanqueamientos periódicos ayudan y mucho, cada cual tiene una tonalidad.

Dientes blanco nieve.
No habrá problema por el contraste, pero las más agraciadas aquí tienden a ser obvias y a veces exageradas. Anímate y busca tonos exóticos, tirando a decolorados, al naranja y al rosa pálido, ya que la blancura de tus dientes reinará por contraste. ¡No uses brillo!, porque competirá con tu espléndida sonrisa. Céntrate en los acabados opacos, los que se funden con la piel. Te recomendamos los lipstick de Essence, en especial Cute Mac Cute y Frosted.

Dientes blanco opaco.
Los tonos más cercanos al rosa carmín serán tus aliados, en especial si llevas el cabello rubio. Busca pintalabios como los de la colección de Rimmel 1000 Kisses Lip Tint o el Colour Last Vip de Astor.

Dientes amarillentos.
Busca el contraste tanto como puedas, aún en los tonos más pasteles, ya que a colores más vivos, la tonalidad amarillenta parecerá ópticamente blanca. Usa brillo, como L’Absolu Crème de Brillance o el Color Fever Gloss de Lançome son los extremos que te proponemos, un rojo fuerte por un lado y uno más tendiendo al rosa.

 Foto: Pukey Cow