Cuando los dientes no están colocados correctamente, se puede decir de forma gráfica que la mandíbula "cuelga", quedando sujeta al resto de la cara por los músculos de la masticación.
Esto provoca disfunciones y molestias importantes:
Dolor
Se localiza generalmente debajo de la oreja, pudiendo llegar hasta la cabeza, parte lateral de la cara, alrededor del ojo e incluso al cuello. Es un dolor que responde mal a los analgésicos habituales por lo que el paciente acude a otros especialistas antes de consultar al odontólogo.
Chasquidos
Son ruidos que se producen en una o ambas articulaciones al abrir o cerrar la boca e indican la existencia de alguna alteración importante.
Bloqueos
Es la dificultad para abrir completamente la boca, como si hubiera un tope que lo impidiese.
Bruxismo
Se trata de "apretar" los dientes de forma involuntaria, algo muy habitual durante el sueño, lo que impide que seamos conscientes de ello. Está relacionado con situaciones de ansiedad o estrés.
Si estas disfunciones progresan, se producirá una lesión de los ligamentos que puede evolucionar hacia una artrosis similar a la de cualquier articulación del organismo.
PREVENCIÓN
Mediante la visita periódica al dentista se pueden corregir alteraciones en la posición de los dientes o reponer piezas cuya ausencia puede influir en la aparición de estos problemas.
De igual forma deben evitarse hábitos que sobrecargan el aparato masticatorio, por ejemplo: morderse las uñas, comer pipas, mordisqueo de labios o carrillos, abuso en la masticación de chicle, etc.
TRATAMIENTO
El tratamiento utilizado con mayor frecuencia y que tiene además los mejores resultados a medio y largo plazo es la colocación de una "férula de relajación".
Son aparatos fabricados con resina transparente, que se colocan sobre la arcada superior o inferior haciendo que, al contactar con los dientes, la mandíbula vaya a una posición adecuada en la que se relajan los músculos mandibulares.
|